25 feb 2011

En fin

Siento el día como una coprofagia, sí,
así de bajo
y no entiendo lo que pasa
con lo que pasa
siempre rutinario, pérfido y torcido,
como payasos ancianos, sin gracia.
Y todo es tan cotidiano, que
mis horas se suicidan de aburrimiento, sí,
y caen como un genocidio, SIEMPRE quizá
vi las olas con tanta pereza,
que ni sé de lo que hablo;
parloteo, y parloteo porque sí, porque quiero,
porque el sonido rugiente del silencio lo amerita, porque sí,
por simple aburrimiento. sin gracia.
Pero ahora veo al poema como lejano, que
se me van los deseos orgásmicos, asexuales,
de una palabra dando a otra, en fin, sin fin,
con rimas y metáforas risueñas, burlescas, y en fin,
llenas de COPROFRAGIA literal hasta los huevos.
Por qué no hablar del silencio que surge siempre,
como acompañante oscuro, lleno de secretos, viajero,
lleno de prisa, siempre ahí, atento.
y
y
y
parloteo.
en fin.

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